“Porque se le ha roto el corazón”, así le dice Chema a Ángela en el sótano de la facultad de registro, mientras le narra el cuento de Wilde “la princesa y el enano”. Tesis, si bien nos sitúa en el horrible mundo de los videos snuff, en el juego del asesino y los perseguidores y en todos los elementos de un thriller; va mas allá.
Toda la maraña que descubre Angela al querer realizar su tesis de violencia audiovisual sirven de pretexto para el verdadero mensaje de Amenabar. Desde la primera escena el director nos muestra el real mensaje de la pelicula. Angela, en el metro, queriendo ver un muerto. “Vuelva a línea” le dicen, la línea de la vida, por donde todos van, por donde todos avanzan. La morbosidad y el mal están tienen una fuerte presencia en Angela. Ese “querer ver” pero no poder, ese mal que va saliendo de adentro, de a poco. Los signos son evidentes. Angela se enamora de Bosco (el sospechoso, el malo de la película), se enfatiza su obsesión por ese querer ver, no por razones académicas; sino por una innegable necesidad humana.
La Princesa y el Enano